El sector bancario en Panamá está siendo evaluado cada vez más por su impacto social y comportamiento ético, factores que hoy explican más de la mitad de su reputación. De acuerdo con un análisis de Corporate Reputation Lab, el Compromiso Social y la Integridad representan el 50,3% de la percepción del sector, posicionándose como las dimensiones más relevantes para los consumidores. Este cambio refleja una evolución en las expectativas, donde la contribución al entorno deja de ser un complemento y se convierte en un elemento estructural.
Los datos muestran que el 97,3% de los panameños espera que los bancos participen activamente en iniciativas sociales, con especial énfasis en el apoyo al emprendimiento, la educación financiera y el acceso a oportunidades. Este contexto está estrechamente vinculado a preocupaciones sociales como el desempleo, el costo de vida y la corrupción, que influyen directamente en la relación entre los consumidores y las entidades financieras. A pesar de las valoraciones positivas en liderazgo y solvencia, persisten oportunidades de mejora en el acceso al crédito y la inclusión financiera.
En paralelo, la transformación digital continúa consolidándose: el 75,3% de los usuarios ya opera principalmente a través de canales digitales, lo que eleva la importancia de gestionar la seguridad de la información, el uso ético de los datos y la experiencia del cliente.
Según Monique de Saint Malo, este avance refleja una mayor conexión emocional entre la banca y la sociedad. Sin embargo, también pone en evidencia que los principales riesgos reputacionales están directamente ligados a la relación con el cliente, especialmente en temas como tarifas, transparencia y protección de datos.
