La salud mental y el bienestar emocional han pasado de ser un tema de conversación a un factor crítico en la sostenibilidad empresarial. En un mundo laboral cada vez más exigente, la salud mental de los empleados se ha convertido en un indicador clave del éxito organizacional. Sin embargo, aún existe una brecha significativa entre lo que las empresas dicen y lo que realmente hacen. ¿Se trata de un compromiso auténtico o simplemente de una estrategia de relaciones públicas?
Salud mental en riesgo: Datos que no podemos ignorar
Los informes Health Trends 2024 y People Risk 2024, así como un reciente estudio regional sobre la gestión de la salud mental en las Organizaciones, elaborados por Mercer Marsh Beneficios, revelan tendencias preocupantes que evidencian la falta de atención real a la salud mental en el ámbito laboral:
El 66% de las organizaciones en LAC indican tener un programa para la atención del bienestar emocional y salud mental, 77% cuenta con una figura responsable para la gestión de estos programas, sin embargo, solo el 52% tiene alguna formación en salud mental o gestión del bienestar emocional.
El 56% de los aseguradores no cubren salud mental de manera específica para niños, adolescentes y familias, dejando fuera a muchos trabajadores que requieren este apoyo.
El 42% de los aseguradores no han ajustado deducibles y copagos para compensar la inflación, lo que incrementa los costos y dificulta el acceso a tratamientos de salud mental.
El deterioro de la salud mental es una de las principales preocupaciones para Recursos Humanos y Gestión de Riesgos, debido a su impacto en la productividad, el ausentismo y la rotación de talento.
El 36% de los empleados considera que la falta de liderazgo efectivo afecta su bienestar, generando entornos de trabajo que promueven el estrés y la desmotivación.
A pesar de estas cifras alarmantes, muchas organizaciones siguen viendo la salud mental como un tema secundario, implementando medidas simbólicas en lugar de soluciones estructurales.
Lo que NO es atención a la salud mental en las empresas
Talleres ocasionales de mindfulness o charlas de motivación: No basta con sesiones esporádicas si la cultura laboral sigue promoviendo la sobrecarga de trabajo. Estas iniciativas pueden ser útiles, pero deben ser parte de un enfoque más amplio y sostenido.
Apps de bienestar sin un plan integral: Tener una aplicación de meditación no compensa un liderazgo tóxico o un ambiente de trabajo poco saludable. Las herramientas digitales deben complementarse con un entorno que fomente el bienestar.
Beneficios limitados e inaccesibles: Ofrecer terapia con restricciones de sesiones o con largos tiempos de espera solo refuerza el estigma y la falta de acceso real. Es fundamental que los empleados sientan que pueden acceder a la ayuda que necesitan sin obstáculos.
Eventos aislados sobre bienestar sin cambios estructurales: Un desayuno saludable no soluciona jornadas extenuantes ni falta de apoyo emocional en el día a día. Las iniciativas deben ser continuas y estar integradas en la cultura organizacional.
Lo que SÍ es atención real a la salud mental
Políticas laborales que promuevan el bienestar: Implementar derechos como la desconexión digital, horarios flexibles y cargas de trabajos sostenibles es esencial para crear un entorno laboral saludable.
Liderazgo con responsabilidad emocional: Capacitación en inteligencia emocional y gestión de equipos sin promover burnout. Los líderes deben ser modelos a seguir en la promoción de la salud mental.
Acceso a apoyo psicológico sin barreras: Cobertura adecuada, terapia sin restricciones y recursos accesibles para todos los empleados. Esto incluye la posibilidad de recibir atención en el lugar de trabajo.
Cultura organizacional que priorice la seguridad psicológica: Espacios de trabajo donde los colaboradores puedan expresar su estrés o preocupaciones sin miedo a represalias. Fomentar un ambiente de confianza es clave para el bienestar emocional.
La salud mental no puede ser un beneficio opcional ni una estrategia de imagen. Las empresas que realmente se comprometen con el bienestar de sus colaboradores construyen confianza, retienen talento y mejoran su competitividad.
La verdadera pregunta no es si las organizaciones deben hablar de salud mental, sino si están dispuestas a transformar su cultura para que ese bienestar sea una realidad. La salud mental es un activo valioso que, si se cuida adecuadamente, puede llevar a un aumento significativo en la productividad y la satisfacción general de los empleados.
En un mundo donde el bienestar emocional se ha convertido en una prioridad, las empresas tienen la responsabilidad de actuar y crear entornos laborales que no solo reconozcan, sino que también promuevan la salud mental como un componente esencial de su éxito.
Autor: Ariel Almanzan, Líder de Workforce Health en Mercer Mash Beneficios para Latinoamérica y el Caribe